La sabiduría de la naturaleza: un legado ancestral que sigue vivo

La naturaleza habla para que los seres humanos la oigamos. El ser humano empieza a prestarle oído para confiar en ella, como lo hicieron nuestros ancestros. Creer en la naturaleza y en sus ciclos es también confiar en la memoria de nuestros antepasados y en el legado que dejaron a quienes heredamos la idea de que las plantas y sus principios activos constituyen un inmenso laboratorio natural, donde el impulso de vida es el sol como fuente de energía y nuestros centros de investigación son los prados, las colinas, las montañas, los ríos y las plantas autóctonas de cada lugar del planeta.

Isabel María García López

Isabel María García López

Columnista | Naturópata, Diplomada en Terapias Complementarias

Que no quede lugar a dudas: las plantas no sustituyen el diagnóstico de un médico ni el tratamiento del paciente. Deben ocupar su lugar cuando resulte conveniente acompañar un tratamiento médico riguroso con una acción complementaria adecuada y aceptada.

Podríamos asegurar que, antes de la existencia de la vida animal en la Tierra, existió la vida vegetal, modificando la atmósfera, disminuyendo el exceso de anhídrido carbónico y aumentando el oxígeno y el ozono. Las distintas plantas nacen y se reproducen adaptándose a los diferentes continentes y climas; es decir, modificándose y adaptándose al medio dentro de un maravilloso orden sistémico. Facilitan la vida al reino animal, cubriendo necesidades alimenticias y contribuyendo a la supervivencia de seres humanos y animales desde tiempos pretéritos.

Vamos a conocer algunas de las plantas medicinales más usuales, aquellas que cualquiera podría tener en su alacena o botica familiar. Es aconsejable saber cómo utilizarlas. Si no somos expertos en botánica, es mejor adquirirlas ya comercializadas y, antes de utilizarlas con fines terapéuticos, consultar a un profesional.

La botica que crece en la tierra

Gente sabia, yerberos con sabiduría ancestral. Herboristas, plantas y hierbas medicinales que, en algunas culturas, incluso son consideradas sagradas.

Desde la época medieval son conocidos los yerberos, personas conocedoras de los atributos de las plantas. Estamos ante un conocimiento ancestral transmitido de generación en generación, de forma oral y familiar.

A continuación, recorremos diez plantas naturales o hierbas medicinales que, desde tiempos inmemoriales, han sido utilizadas tradicionalmente para favorecer el bienestar y aliviar determinadas molestias. Sus principios activos han despertado también el interés de la botánica y la fitoterapia.

Son diez plantas que han estado presentes durante generaciones en la alacena-botiquín de muchos hogares y cuyo conocimiento trasciende el espacio y el tiempo.

“Pueden consumirse como finas hierbas o especias en la cocina o, cuando corresponda, en infusión. Siempre debemos buscar una preparación adecuada y no suprimir ninguna medicación o tratamiento prescrito para sustituirlo por una planta medicinal. Tampoco debemos recurrir al autodiagnóstico ni mezclar plantas indiscriminadamente”.”

La Manzanilla o camomila

La manzanilla es una de las plantas medicinales más versátiles y utilizadas tradicionalmente. Gracias a sus principios activos, se le atribuyen propiedades digestivas. Es conocida por su acción espasmolítica o antiespasmódica digestiva y tradicionalmente se ha utilizado para aliviar la pesadez estomacal, las digestiones lentas, las flatulencias, los gases y los espasmos gastrointestinales.

También se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y ha sido utilizada tradicionalmente tanto para molestias digestivas como para diferentes afecciones leves de la piel. En la tradición popular y la fitoterapia también se ha empleado en preparados relacionados con cólicos, gastritis, jaquecas, resfriados y molestias reumáticas.

En el cuidado de la piel puede encontrarse en preparados formulados para uso tópico, como cremas, compresas y otros productos a base de manzanilla. Tradicionalmente se le atribuyen propiedades calmantes, cicatrizantes y descongestivas y se ha empleado para pequeñas irritaciones cutáneas.

También es conocida por su efecto relajante y por su utilización tradicional para aliviar la tensión y favorecer el descanso y el sueño reparador. Podemos consumirla en infusión y encontrarla en diferentes preparados, como cremas, ungüentos y aceites.

El vapor procedente de su infusión también se ha utilizado tradicionalmente por la sensación de bienestar que proporciona en las vías respiratorias superiores.

Romero

El romero es una planta característica de la cuenca mediterránea. Destaca por su aroma y sabor y posee una larga tradición de utilización relacionada con el bienestar digestivo. Tradicionalmente se ha empleado para facilitar la digestión y se le atribuyen propiedades antiinflamatorias.

También se ha utilizado tradicionalmente en preparados destinados al alivio de molestias articulares y musculares.

Se le atribuye una acción estimulante sobre la circulación y es especialmente conocido por su utilización cosmética sobre el cuero cabelludo. Forma parte de tónicos y productos capilares destinados al cuidado y fortalecimiento del cabello y tradicionalmente se ha relacionado con su crecimiento.

Puede utilizarse también en preparados para masajes corporales destinados a proporcionar una sensación de alivio físico.

En el arte culinario y en las cocinas del Mediterráneo es una hierba que aromatiza guisos, aceites y panes. También se consume tradicionalmente en infusión y forma parte de diferentes preparados aromáticos.

En aromaterapia ya era conocido por nuestros antepasados, que relacionaban sus aceites esenciales con la memoria y con una sensación de estimulación frente al cansancio físico y mental.

Lavanda

La lavanda es una planta aromática de hermosas flores en espiga, tonos lilas y un característico aroma relajante. Tradicionalmente, sus aceites esenciales se han utilizado para favorecer la relajación y contribuir al descanso y al sueño reparador.

Su fragancia también se utiliza tradicionalmente como repelente de insectos y la planta ocupa desde hace siglos un lugar destacado en el cuidado de la piel y del cuerpo.

Se le atribuyen propiedades antisépticas, calmantes y antiinflamatorias y forma parte de numerosos productos cosméticos, como cremas, tónicos, jabones, aceites, sales y perfumes. También ha sido empleada tradicionalmente en preparados para pieles irritadas y pequeñas molestias cutáneas.

Tiene, además, un interesante uso culinario. Sus flores se emplean en infusiones y como aromatizante y saborizante en repostería, mieles, melazas y compotas. También pueden utilizarse para aportar sabor a algunos platos y formar parte de mezclas de hierbas provenzales. Sus flores tienen igualmente usos culinarios en ensaladas y postres.

En aromaterapia, las esencias florales de lavanda, la propia hierba y sus flores deshidratadas y secas se utilizan para aromatizar estancias, armarios, zonas de descanso y otros espacios, proporcionando una agradable sensación de calma y levedad.

Caléndula

La caléndula es una planta especialmente valorada en la fitoterapia tradicional y conocida, sobre todo, por su utilización dermatológica.

Tradicionalmente también se ha consumido en infusión de forma moderada y se ha utilizado en relación con el bienestar digestivo. En fitoterapia se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y ha formado parte de preparados tradicionales destinados a diferentes molestias digestivas. La caléndula también posee una larga tradición de utilización relacionada con el ciclo menstrual y determinadas molestias asociadas a este. Precisamente por estos usos, su consumo con fines terapéuticos debe consultarse previamente con un profesional sanitario, especialmente durante el embarazo y la lactancia.

En el cuidado bucal, determinados preparados de caléndula han sido utilizados tradicionalmente para el cuidado de la boca y las encías.

Su utilización tópica es muy variada y probablemente constituye uno de sus usos más conocidos. Forma parte de numerosos preparados destinados al cuidado de pieles secas, sensibles o irritadas. Tradicionalmente se le atribuyen propiedades emolientes, calmantes y regeneradoras.

También forma parte de productos destinados a suavizar y flexibilizar las pieles secas y sensibles, así como las pieles deshidratadas o castigadas por la intemperie. Es frecuente encontrarla como ingrediente en formulaciones cosméticas para pieles delicadas.

Ortiga Verde

La ortiga verde es una planta silvestre común y fácilmente reconocible porque sus hojas poseen unos pequeños pelos urticantes, llamados tricomas, que al entrar en contacto con la piel liberan sustancias capaces de producir ardor.

Posee una larga tradición de utilización en fitoterapia como remedio natural complementario. Se le atribuyen propiedades diuréticas y ha sido utilizada tradicionalmente en relación con el bienestar urinario, digestivo y articular.

También se han investigado algunos de sus componentes y posibles efectos metabólicos. Sin embargo, su utilización con fines terapéuticos, especialmente en personas con enfermedades crónicas o que siguen tratamientos farmacológicos, debe ser valorada por un profesional sanitario.

Como alimento, las ortigas son muy nutritivas. Aportan pocas calorías y destacan por su contenido en proteínas vegetales, fibra y minerales esenciales como hierro, calcio, magnesio, silicio y potasio, además de diferentes vitaminas.

Por su composición nutricional han ocupado también un lugar en la alimentación tradicional.

Para su consumo alimenticio deben prepararse adecuadamente y pueden incorporarse cocinadas a sopas, purés y otros platos. Su presencia forma parte de diferentes tradiciones culinarias de la cuenca mediterránea. Las hojas, una vez correctamente preparadas, pueden utilizarse de manera similar a las espinacas.

También es frecuente encontrar la ortiga deshidratada para su utilización en infusiones.

En diferentes tradiciones herbolarias se le han atribuido otros muchos usos. Sin embargo, estos no deben interpretarse como tratamientos para enfermedades ni sustituir la atención médica, especialmente ante situaciones como reacciones alérgicas, alteraciones de la glucemia o hemorragias.

Salvia

Desde la Antigüedad, la salvia ha sido una planta especialmente reconocida. Su nombre proviene del latín salvare, que significa «salvar».

Tradicionalmente se le atribuyen propiedades antisépticas y antiinflamatorias y ha sido utilizada en preparados destinados al cuidado de la boca y la garganta. Las infusiones y preparados de salvia han formado parte de la tradición popular para realizar gargarismos y cuidar las encías y la cavidad bucal.

Es también una planta muy vinculada tradicionalmente al bienestar digestivo y se ha utilizado para favorecer la digestión y aliviar determinadas molestias digestivas leves.

La salvia posee asimismo una larga tradición de utilización relacionada con el bienestar femenino, especialmente durante determinadas etapas del ciclo hormonal y la menopausia. Algunos de sus componentes han sido estudiados por su posible actividad relacionada con los fitoestrógenos.

Como hierba aromática, se utiliza fresca o seca como condimento para aromatizar diferentes platos.

En dermatología y cosmética puede encontrarse formando parte de diferentes preparados. Sus aceites esenciales y su característico aroma también han sido tradicionalmente apreciados en aromaterapia.

La salvia ha despertado además interés científico por la posible relación de algunos de sus componentes con determinados procesos cognitivos. Estas investigaciones no deben interpretarse como garantía de mejora de la memoria, la atención o el funcionamiento del sistema nervioso.

Tomillo

El tomillo cubre y aromatiza los montes y cerros de la cuenca mediterránea. Es una planta histórica, cargada de tradición botánica y múltiples utilidades.

Es rico en aceites esenciales y contiene componentes estudiados por sus propiedades antimicrobianas y antioxidantes.

Tradicionalmente se ha utilizado para favorecer el bienestar respiratorio y forma parte de numerosos preparados destinados a aliviar molestias leves asociadas a la garganta y la tos. También es conocido por su utilización tradicional como expectorante y por la agradable sensación que proporciona en las vías respiratorias.

Posee igualmente una larga tradición relacionada con el bienestar digestivo. Se ha empleado para favorecer las digestiones y puede consumirse en infusión.

Como planta aromática es un condimento imprescindible en las cocinas mediterráneas. Se utiliza en guisos, salsas, sopas, purés y asados y forma parte de las conocidas hierbas provenzales o finas hierbas utilizadas para condimentar numerosos platos.

Para uso externo, el tomillo también ha formado parte tradicionalmente de preparados destinados al cuidado corporal, como baños, jabones y otros productos.

Frescos, sus flores y tallos tiernos también pueden tener usos culinarios.

Melisa

La melisa, conocida también como toronjil, es una hierba muy aromática con un suave olor a limón.

Es muy conocida porque sus hojas se han utilizado tradicionalmente para favorecer la calma y la relajación. Su consumo en infusión se relaciona con el bienestar en situaciones de nerviosismo y estrés leve y con la búsqueda de un descanso reparador. También posee una larga tradición relacionada con el bienestar digestivo y se ha empleado para aliviar molestias digestivas leves, como gases, espasmos e hinchazón.

Tradicionalmente también se ha relacionado con el alivio de determinadas molestias asociadas a estados de tensión y nerviosismo.

Algunos componentes de la melisa han sido objeto de investigación por su posible actividad frente al virus del herpes simple. Sin embargo, estas investigaciones no significan que la planta sustituya los tratamientos médicos indicados para una infección por herpes.

Puede encontrarse como ingrediente de diferentes preparados comerciales para uso externo, entre ellos cremas y bálsamos.

En la cocina aporta un suave sabor y aroma a limón, con un toque dulce y herbal. Fresca o seca, puede utilizarse para realzar tanto platos dulces como salados.

Menta

La menta es una de las plantas aromáticas más versátiles. Es muy valorada por su sabor, su aroma y el característico frescor proporcionado por el mentol. Existen muchas variedades, pero todas ellas son apreciadas por su aroma y sensación mentolada.

Como planta medicinal tradicional es especialmente conocida por su relación con la digestión. Se ha utilizado para aliviar determinadas molestias digestivas leves, como indigestión, gases o sensación de pesadez. Puede consumirse como planta fresca o en infusión.

El mentol proporciona además una característica sensación refrescante, razón por la cual la menta forma parte de numerosos preparados destinados al bienestar respiratorio.

Sus aceites esenciales aparecen igualmente en numerosos productos de uso tópico. Deben utilizarse correctamente diluidos y siguiendo siempre las indicaciones del fabricante o de un profesional cualificado.

La menta es indispensable en la gastronomía mediterránea, tanto en guisos como en ensaladas, postres y coctelería. Aporta un contraste refrescante a platos salados y dulces y acompaña especialmente bien a carnes, legumbres, sopas y ensaladas.

Como bebida, forma parte de numerosas preparaciones con té y se utiliza también en coctelería, postres y repostería.

En cosmética puede encontrarse en tónicos, champús, jabones y geles. También es habitual en elixires y pastas dentífricas.

Su efecto refrescante hace que forme parte de diferentes preparados corporales y capilares. En aromaterapia, su aroma se relaciona tradicionalmente con una sensación de frescor, vitalidad y concentración.

Diente de León

A veces, por su aspecto, el diente de león podría considerarse una mala hierba; sin embargo, es una de las plantas silvestres más versátiles y valoradas, no solamente en el mundo de la botánica y de la fitoterapia, sino también en la gastronomía.

Todas sus partes raíz, hojas y flores tienen una larga tradición de aprovechamiento y poseen interés nutricional y culinario.

Su sabor amargo la hace diferente. Tradicionalmente, la raíz ha sido utilizada en preparados relacionados con el bienestar digestivo y hepático. También se le atribuyen propiedades diuréticas y posee una larga historia de utilización en fitoterapia.

Algunos de sus componentes, entre ellos sustancias presentes en la raíz, han despertado interés por su relación con la microbiota intestinal. La planta también aporta diferentes nutrientes y compuestos antioxidantes. Su utilización tradicional se ha relacionado asimismo con el bienestar urinario y digestivo. Estas aplicaciones no deben entenderse como tratamientos para enfermedades renales, hepáticas, metabólicas o reumáticas.

Como alimento tiene un interesante aprovechamiento. Las hojas frescas y, especialmente, las más tiernas pueden consumirse en ensaladas. También pueden cocinarse de forma similar a las espinacas, reduciendo así parte de su característico sabor amargo.

Las raíces se secan, se tuestan y se muelen para preparar una bebida que recuerda al café y que constituye una alternativa sin cafeína.

Sus flores, de llamativos pétalos amarillos, se utilizan para decorar platos y tradicionalmente también se han empleado en la elaboración de mermeladas, jarabes y otras preparaciones.

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