Celebración en Toledo
Desde la Asociación Mujeres ODS | MODS llegamos invitadas a la celebración del 40.º aniversario de la Federación Española de Asociaciones y Clubes para la UNESCO ( FECU) con la ilusión de participar en un encuentro importante, escuchar, compartir experiencias y conocer el trabajo de otras asociaciones. Eso era lo previsto. Lo que no esperábamos era la cercanía con la que fuimos recibidas, las conversaciones que se alargaban más allá del programa y esa sensación tan poco frecuente de encontrarte con personas a las que acabas de conocer y sentirte cómoda desde el primer momento.


Son cuatro décadas de reuniones, iniciativas, dificultades, personas que han ido llegando, otras que han dejado su huella, proyectos que salieron adelante y otros que abrieron nuevas conversaciones.
“Celebrar cuarenta años de la Federación Española de Asociaciones y Clubes para la UNESCO también significa detenerse un momento y mirar todo lo recorrido. ”
En encuentros así hay horarios, intervenciones, acreditaciones y actos que forman parte de la agenda. Todo eso importa, pero cuando una vuelve a casa no siempre es lo primero que recuerda. Se quedan una conversación en un pasillo, una risa compartida, alguien que se acerca a preguntar por lo que haces, otra persona que te cuenta su experiencia con total generosidad o ese “tenemos que hacer algo juntos” que, esta vez, no suena a una frase de cortesía.
Eso es lo que nos ha pasado en Toledo.
Durante estos días hemos conocido proyectos y maneras distintas de trabajar, hemos escuchado experiencias de personas procedentes de lugares muy diferentes y también nos hemos reencontrado con quienes ya formaban parte de nuestro camino. Todo ha sucedido de una forma muy natural. Quizá porque detrás de cada asociación, de cada cargo y de cada institución siempre hay personas intentando sacar adelante proyectos en los que creen y buscando a otras con las que compartirlos.
Celebrar cuarenta años de la Federación Española de Asociaciones y Clubes para la UNESCO también significa detenerse un momento y mirar todo lo recorrido. Son cuatro décadas de reuniones, iniciativas, dificultades, personas que han ido llegando, otras que han dejado su huella, proyectos que salieron adelante y otros que abrieron nuevas conversaciones. Mantener durante tanto tiempo una red de asociaciones habla, sobre todo, de perseverancia y de muchas personas que han seguido creyendo que merece la pena trabajar por la educación, la cultura, la paz, el patrimonio, la sostenibilidad y el diálogo.
Pero Toledo no ha sido solo una mirada al pasado. También ha sido una oportunidad para pensar qué hacemos a partir de ahora, con quién queremos seguir caminando y qué podemos construir juntos.
Muchas de las conversaciones que más nos llevamos no figuraban en ningún programa. Surgieron al terminar una actividad, alrededor de una mesa, durante una pausa o en una charla que empezó hablando de un proyecto y acabó hablando de la vida. Es ahí donde aparecen las afinidades y donde se descubre que personas que trabajan a cientos de kilómetros comparten inquietudes, dificultades e ideas muy parecidas.
Para Mujeres ODS | MODS esa forma de encontrarnos tiene mucho sentido. Nuestro trabajo nace precisamente de conectar personas, crear puentes entre entidades y generar espacios donde puedan surgir colaboraciones. Aun así, Toledo nos sorprendió por la calidez con la que se desarrolló todo. En algún momento, casi sin darnos cuenta, dejamos de sentirnos simplemente invitadas y empezamos a sentirnos parte del encuentro.
Ahora volvemos a Granada con nombres, teléfonos, ideas, propuestas y conversaciones que queremos continuar. Habrá tiempo para hablar de proyectos y de posibles colaboraciones. Pero lo primero que nos llevamos son las personas. Personas que nos han acogido con cariño y naturalidad, que han compartido su tiempo y su experiencia y con las que, después de apenas unas horas, ya tenemos ganas de volver a encontrarnos.



Quizá eso sea lo más bonito que puede dejar un encuentro de estas características: llegar hablando de asociaciones, proyectos e instituciones y marcharse pensando en personas concretas.
Desde Mujeres ODS | MODS queremos agradecer a la Federación Española de Asociaciones y Clubes para la UNESCO la invitación a participar en este 40.º aniversario y, de manera muy especial, a todas las personas con las que hemos compartido estos días en Toledo.
Los programas terminan, las acreditaciones se guardan y cada uno vuelve a su ciudad. Pero hay encuentros que no caben en una carpeta ni terminan con una despedida.
Se quedan en una conversación que continúa días después, en una amistad que acaba de empezar, en un abrazo que uno recuerda al llegar a casa y en esa certeza de que volveremos a encontrarnos.
Llegamos a Toledo como invitadas. Volvemos a Granada sintiendo que algo ha cambiado.
Somos personas que se han encontrado, se han reconocido y han decidido seguir caminando juntas. Y cuando eso ocurre, la palabra “red” se queda pequeña.
Se llama familia.
Ya no somos solo asociaciones que coinciden en un mismo camino.


El lema elegido decía mucho de esa intención: «La sociedad civil organizada como base social de la UNESCO y transmisora de sus valores». La Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO y la Universidad de Castilla-La Mancha apoyaron unas jornadas en las que se habló de cultura de paz, patrimonio, sostenibilidad, ciencia, derechos humanos, relevo generacional e inteligencia artificial. Temas enormes que, sin embargo, terminaron teniendo algo en común: la necesidad de volver a poner a las personas en el centro.
La jornada central del 6 de octubre comenzó con la apertura institucional y contó, entre otras intervenciones, con la del jefe de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID, Antonio Prats Mari, y la del presidente de la FECU, Alberto Guerrero Fernández, junto a representantes del ámbito UNESCO y de las asociaciones y clubes de la Federación. El escenario, el Paraninfo del Palacio Universitario de Lorenzana de la Universidad de Castilla-La Mancha, acompañaba también a una celebración que llevaba detrás cuarenta años de historia.
La FECU nació el 22 de octubre de 1986 con el propósito de difundir los ideales de la UNESCO, reforzar los lazos de cooperación y coordinar el trabajo de asociaciones y clubes repartidos por España. Cuatro décadas después, ese objetivo conserva buena parte de su sentido. La propia Federación define este aniversario como una oportunidad para renovar el compromiso con la paz, la solidaridad, el diálogo intercultural, la educación, la protección del patrimonio y la sostenibilidad.
Pero Toledo no se quedó en la memoria de lo realizado. Buena parte de las conversaciones miraron hacia adelante.
Se habló del papel que deben desempeñar las asociaciones para movilizar el universo UNESCO en los territorios, del necesario relevo generacional y de cómo incorporar de verdad a los jóvenes, no como espectadores, sino como participantes. También de la polarización y de la cultura de paz, de los desafíos éticos que plantea la inteligencia artificial y de esa nueva idea de una «paz digital» que obliga a reflexionar sobre cómo nos relacionamos también en los espacios tecnológicos. La ciencia, la sostenibilidad y la salud aparecieron conectadas a través del enfoque One Health, que entiende como inseparables la salud humana, animal y medioambiental.
Otro de los asuntos centrales fue precisamente el papel de FECU como puente entre la sociedad civil y los objetivos de la UNESCO. De ese diálogo estaba previsto que surgiera un documento que recogiera las conclusiones y compromisos del aniversario, denominado en la programación Manifiesto de Toledo. Más allá de su formulación final, la idea resume bien lo que se respiró durante estas jornadas: no conformarse con encontrarse, sino intentar que de ese encuentro salgan compromisos y caminos que puedan continuar después.
Y hubo espacio también para hablar de los derechos de las mujeres y de cultura de paz. La programación incluyó la proyección de Woman on Rope, obra creada y protagonizada por Guila Clara Kessous, Artista para la Paz de la UNESCO, seguida de un coloquio abierto al público. Una forma de recordar que hablar de paz implica hablar también de dignidad, igualdad y derechos humanos.





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