Nuria El Fassi

Desde Tetuán, ha construido una trayectoria en la que empresa y compromiso social avanzan de la mano. Su actividad empresarial convive con una implicación constante en el desarrollo económico, el emprendimiento femenino y juvenil y la creación de conexiones entre personas, instituciones y territorios.

Al frente de AML, su mirada se extiende además hacia el Mediterráneo como espacio de cooperación y oportunidades. En enero de 2026 participó en la organización del Forum Méditerranéen de Tétouan, centrado en energía, digitalización y desarrollo sostenible e innovador.

Empresaria | líder y defensora del emprendimiento femenino

“Representa una generación de mujeres que no solo construye sus propias oportunidades, sino que trabaja para que otras también puedan encontrarlas.”

Has desarrollado tu propia trayectoria empresarial y, al mismo tiempo, has dedicado parte de tu trabajo a impulsar el emprendimiento de otras personas. ¿En qué momento comprendiste que emprender podía ser también una forma de transformar tu entorno? Creo que lo entendí con el tiempo. Cuando empiezas a emprender, al principio estás muy centrada en sacar adelante tu propio proyecto, en superar obstáculos, aprender de los errores y seguir avanzando. Pero llega un momento en el que te das cuenta de que tu experiencia puede tener un impacto que va mucho más allá de tu propia empresa.

Yo también he pasado por momentos difíciles, como cualquier persona que emprende, y precisamente esas etapas me hicieron comprender la importancia de acompañar, compartir experiencias y crear oportunidades para otras mujeres. Cada vez que una mujer consigue avanzar porque ha encontrado apoyo, una conexión o simplemente alguien que ha creído en ella, el impacto se multiplica.

Para mí, emprender no consiste únicamente en crear empresas. También significa abrir caminos, generar confianza y demostrar a otras mujeres que es posible construir su propio futuro, incluso cuando el camino no siempre es fácil.

Ser mujer y empresaria en Marruecos ha cambiado enormemente en las últimas décadas. Desde tu propia experiencia, ¿qué puertas se han abierto para las mujeres y cuáles siguen siendo todavía difíciles de atravesar? En Marruecos hemos vivido una evolución muy importante. Hoy vemos a muchas más mujeres creando empresas, liderando proyectos, ocupando puestos de responsabilidad y participando activamente en el desarrollo económico y social del país.
También hay más formación, más programas de acompañamiento y, sobre todo, más referentes. Y eso es fundamental, porque cuando una mujer ve a otra avanzar, entiende que ese camino también puede ser para ella.

Evidentemente, siempre hay aspectos que seguir mejorando, como el acceso a financiación, a redes profesionales o a determinadas oportunidades, pero prefiero mirar todo lo que ya hemos conseguido y, sobre todo, todo lo que todavía podemos construir.
Para mí, este es un momento de muchas oportunidades para la mujer marroquí, y creo que nuestra responsabilidad es aprovecharlas y ayudar a que cada vez lleguen a más mujeres.

Desde AML trabajáis en emprendimiento femenino, juvenil y social. ¿Qué necesita realmente una mujer con una buena idea para convertirla en una empresa: financiación, formación, contactos, confianza… o un ecosistema que crea verdaderamente en ella?
Pienso que necesita un poco de todo, porque ninguna de esas cosas funciona completamente por separado.
La financiación es importante, pero no basta si no sabes cómo estructurar tu proyecto. La formación es fundamental, pero tampoco sirve de mucho si después no tienes acceso a contactos, clientes o personas que puedan abrirte una puerta. Y la confianza quizá sea el punto de partida de todo, porque muchas mujeres tienen buenas ideas, pero necesitan creer que realmente pueden convertirlas en un proyecto viable.
Por eso para mí lo más importante es crear un verdadero ecosistema. Un entorno donde una mujer pueda formarse, recibir acompañamiento, conocer a otras emprendedoras, acceder a financiación y sentirse respaldada durante el proceso.
Emprender puede ser un camino muy solitario. Cuando existe una red alrededor, las posibilidades de avanzar son mucho mayores.

Marruecos y España están separados por pocos kilómetros y, sin embargo, a veces seguimos mirándonos como realidades muy diferentes.

¿Qué oportunidades estamos perdiendo por no fortalecer todavía más la cooperación empresarial y social entre las mujeres de ambas orillas del Mediterráneo?
Estamos perdiendo muchísimas oportunidades, porque en realidad tenemos mucho más en común de lo que pensamos.

La cercanía geográfica debería traducirse también en una mayor cercanía empresarial, cultural y social. Hay mujeres emprendedoras en Marruecos y en España trabajando en sectores muy parecidos, enfrentándose a retos similares y desarrollando proyectos que podrían complementarse perfectamente.


Creo que debemos crear más espacios donde puedan conocerse, compartir experiencias, hacer negocios juntas y desarrollar proyectos comunes.

El Mediterráneo no debería verse como una frontera, sino como un punto de encuentro. Si conseguimos reforzar esas conexiones entre mujeres de ambas orillas, podemos generar nuevas oportunidades económicas, pero también una forma diferente de cooperación basada en relaciones humanas, conocimiento compartido y confianza.

 

Has defendido iniciativas de acompañamiento e incubación para mujeres y jóvenes emprendedores. Si pudieras cambiar hoy una sola cosa para facilitar el camino de la próxima generación de mujeres empresarias, ¿cuál sería?

Cambiaría la idea de que una mujer tiene que demostrar muchísimo más antes de que alguien confíe en ella.
Muchas veces vemos mujeres muy preparadas, con proyectos sólidos y una enorme capacidad de trabajo, pero que siguen necesitando justificar constantemente que están listas para asumir una responsabilidad, recibir financiación o liderar un proyecto.
Me gustaría que la próxima generación encontrara un entorno donde se confiara más rápido en su potencial.
Eso significa dar oportunidades antes de que todo sea perfecto, crear espacios para equivocarse y aprender, y entender que el talento también necesita que alguien abra una puerta.
Si conseguimos que las mujeres jóvenes tengan acceso antes a oportunidades reales, creo que veremos una generación empresarial todavía más fuerte.

“Si otras mujeres pueden caminar por un camino que antes era más difícil, entonces todo el esfuerzo habrá valido la pena”.

Cuando algún día mires hacia atrás, más allá de las empresas, los proyectos y los reconocimientos, ¿qué te gustaría que otras mujeres dijeran que Nuria El Fassi dejó abierto para ellas?

Me gustaría que dijeran que dejé una puerta abierta.
No necesariamente que hice grandes cosas o que construí muchas empresas, sino que ayudé a que otras mujeres sintieran que podían avanzar un poco más fácilmente.
Si una mujer pudo crear su proyecto porque encontró una oportunidad, una conexión, un consejo o simplemente un poco de confianza en el momento adecuado, para mí eso ya tendría muchísimo valor. Creo que el éxito también se mide por lo que dejamos detrás de nosotros y por las oportunidades que ayudamos a crear para otros.

Si algún día otras mujeres pueden caminar por un camino que antes era más difícil porque algunas de nosotras ayudamos a abrirlo, sentiré que todo el esfuerzo habrá merecido la pena.

“El éxito también es abrir oportunidades.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *